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Existen escritores que, pese a escribir ciencia ficcion escribieron realmente largas odas al pasado lo cual puede parecer contradictorio porque, despues de todo, la ciencia ficcion trata de lo futuro, de lo que esta por venir no de lo que fue, de lo que deberia haber quedado arrumbrado, como dice el tango, en el rincon de las cosas muertas.
Sin embargo, grandes escritores del genero, como Ray Bradbury e Isaac Asimov (nacidos en 1920 ambos), contaron en sus cuentos y novelas como habia sido su niñez, especialmente Bradbury que dedico la que, sin dudas, es su mejor novela, "Vino de diente de leon", a narrar su Illinois natal.
En ese Illinois natal, un regordete niño llamado Ray corria con sus amigos (de la misma manera que lo hicimos nosotros, pues), saltaba tapias y luego, al declinar la tarde, agotados de todo, visitaban el jardin de sus abuelos, tios o vecinos para comer deliciosas y ricas naranjas.
Hoy, por supuesto, los niños no pueden leer ni a Bradbury ni a Asimov, en primer lugar porque sienten que estan equivocados -¡no exista epoca como el presente- y en segundo lugar, en caso de Bradbury, porque no han probado una verdadera naranja en toda su vida. ¡En toda su vida! ¿Es esto posible?
Por supuesto, existen mercados, mercados que tienen naranjas, naranjas que parecen brillantes y ricas pero, al probarlas, lo que descubre el consumidor es que saben... a nada. La razon esta en la gran cantidad de productos quimicos que le ponen las empresas para hacerlas mas vistosas pero no mejores.
Por esa razon, los jovenes agricultores de naranjas de Valencia decidieron comercializar sus propios productos naranjas tan grandes y dulces que son el sueño prohibido de todo niño; naranjas de Valencia similares a las narradas por Bradbury solo que aquellas existian en el papel y estas en la realidad, disfrutable y mordible realidad.
Para comprar naranjas valencianas verdaderas, grandes y jugosas solo ingrese al sitio web de estos jovenes agricultores. Podemos asegurarle que no se arrepentira al hacerlo.

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