|
DEPORTES No todo iba a ser lucimiento Sin ritmo Las pruebas y el orden de Mourinho restan brillo a otro gran test superado por el once de Jiménez Atrás Destacan David Prieto y Javi Varas y Chevantón falla el gol del partido La reputación sigue intacta. El Sevilla superó la tercera de las cuatro grandes pruebas que debía pasar contra poderosos clubes de Europa (Milan, Lokomotiv, Inter y Arsenal) con mucho menos lucimiento, pero con la sensación de que es capaz de mantener el pulso con cualquiera. Ante el ordenado superequipo de Mourinho, el once de Jiménez tuvo menos claridad que en las citas de Moscú, quizá también porque las pruebas nunca ayudan al brillo final y, claro, la pretemporada es el periodo ideal para experimentar y llenar la carpeta de datos para cuando hagan falta. El técnico de Arahal ha llegado a Amsterdam fundamentalmente con dos cuestiones en las que desea insistir. Por un lado, la apuesta por tercera vez consecutiva en el mismo cuarteto de pilares sobre el que estructurar el bloque. Squillaci, David Prieto, Maresca y Romaric no sólo repitieron sino que terminaron el partido y empieza a flotar en el aire la duda de si se está cargando de demasiados minutos a los mismos jugadores, algo que no suele ser muy habitual en esta fase de la preparación. Por otro lado, Jiménez sigue aprovechando estos amistosos -por mucha entidad que tenga el rival- para probar situaciones y posiciones que durante el transcurso de las competiciones puedan sacarlo de un apuro o, por qué no, sorprender al rival de turno. Insiste con Mosquera en el lateral derecho, algo que sigue repitiendo el mismo resultado: no va. Y recurrió a un antiguo deseo, exprimirle más gol a Jesús Navas colocándolo como segundo punta con Adriano en sus terrenos. Con todos estos ingredientes, el Sevilla que apareció ante el Inter fue un equipo que atrás ofreció parecidas sensaciones al día del Lokomotiv: aunque aprueba y presiona muy bien, el sistema defensivo flaquea en momentos puntuales. Arriba, en cambio, no tuvo la misma frescura y circulación. Sobre el primer aspecto cabe decir que a Squillaci le ocurre algo con los balones frontales y oblicuos. Comenzó el partido con un susto así, aparte de que Mosquera también perdió el norte en dos o tres arrechuchos del rival. Si el colombiano necesitó casi una temporada para entender su función como central, alguien debería aconsejarle a Jiménez que desista con esto. Al final la sensación es que la izquierda tapa, pero el flanco derecho no. David Prieto y Fernando Navarro tienen muchos menos problemas. Llevan las marcas más encima y exhiben más dinamismo. Es verdad que con Konko la cosa cambia. Con él, el Sevilla gana en una cosa con respecto al año pasado: saca balones de cabeza. La buena noticia también es que empieza a soltarse arriba. Con respecto a la falta de fluidez, dentro de la reiteración de Jiménez en la misma pareja de centrocampistas, el entrenador optó ayer por la variante de adelantar a Romaric y que Maresca fuera el que se quedase en esa labor destinada en principio a Fazio y Duscher. El marfileño, con poco ritmo ayer, la entrega muy bien, pero no tiene la inventiva del italiano. La dio a ambos lados, pero casi nunca conectó en vertical y no encontró el espacio para ensayar su laureado latigazo de zurda. Pero es que Mourinho también es Mourinho (Capel y Adriano no se fueron ni una vez) y con Jesús Navas arriba el Sevilla intimida menos. Hay menos presencia. Por eso fueron pasando los minutos sin que prácticamente nadie se levantara de su asiento. Es verdad que hubo ocasiones, pero pocas, pues ambos equipos parecían volver la cara a las novedosas reglas del torneo otorgando un punto a cada gol marcado. Luis Fabiano le puso ganas el tiempo que estuvo en el campo y Chevantón tiró por la borda el buen trabajo de todo el verano fallando increíblemente la ocasión más clara del partido lanzando a las manos del portero un rechace de éste. Y hablando de porteros, Javi Varas sacó otra vez una nota alta. Rapidez y anticipación está claro que son sus puntos fuertes. Habrá que verlo más en balones colgados. Textos e imagenes tomados del periodico Diario de Sevilla
|