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Logra lo que quiere Buena línea El Sevilla se hace con el I Trofeo Antonio Puerta con más solvencia que brillantez En forma Luis Fabiano marcó de penalti y luego fue el más creativo arriba El I Trofeo Antonio Puerta ya está en las vitrinas del Ramón Sánchez-Pizjuán. El Sevilla estaba obligado a quedarse con la hermosa y original obra de orfebrería que recuerda al malogrado futbolista y lo supo hacer, en un ejemplo de lo que viene haciendo en esta pretemporada. A una semana de que dé comienzo la competición oficial, el conjunto de Manolo Jiménez, con menos brillantez, aunque sí la hubo por momentos, que en otras ocasiones, demostró que, por ahora, sabe lo que hace y logra lo que quiere. No deja de ser una buena señal con la Liga ahí al ladito. El Málaga sólo fue rival para el Sevilla al principio, al empezar más metido y con más ritmo. Pero el equipo de Jiménez se fue creciendo durante el primer periodo hasta hacerse con un partido que terminó con alguna que otra entrada fea a Capel y Jesús Navas. Lo que quedó claro es que este Sevilla marca casi sin querer, tal es su pegada. Luis Fabiano aprovechó un regalo del árbitro en la primera mitad para batir con solvencia a Goitia de penalti, pero también pudo hacerlo en un par de ocasiones más, con sendos disparos escorados, con la izquierda y con la derecha, que detuvo en dos buenas intervenciones el meta vizcaíno. Luis Fabiano volvió a brillar, más si cabe en la segunda parte como mediapunta y asistiendo de gol a Chevantón, que falló dos ocasiones de las que aún se lamentará. Si llega a ser en Liga... El equipo de Jiménez tuvo un inicio frío. Fue un comienzo en el que el Málaga se acercó olisqueando peligro gracias a la movilidad de sus mediapuntas -en el centro se ubicó Duda- y al hueco que había entre los centrales y los medios centro. Pero a poco que Squillaci tiró hacia arriba la línea de presión y Maresca y Romaric pisaron campo contrario, el Sevilla sacó su peligrosidad. Con Renato en la mediapunta y dos medios de calidad como el italiano y el marfileño, el juego de combinación cobra velocidad en la línea de tres cuartos, a lo que contribuye la movilidad y los controles de un Luis Fabiano que sigue mostrando su voluntad y su estado de gracia. Pero en ese periodo también hubo lugar a ciertas dudas. David Prieto tuvo que emplearse en más de una ocasión saliendo al cruce en balones colgados en diagonal. Se ha hecho con un hueco en el centro de la zaga y Escudé tendrá que apretar mucho para quitarle el sitio cuando esté al 100%. Lo que está claro es que la habitual pareja de medios centro de la pretemporada, Maresca y Romaric, son hombres para la creación más que para la destrucción, y eso se nota cuando el rival presiona en los balones divididos o toma velocidad en las contras. Ahí es cuando surgen algunos agujeros. Sin embargo, la defensa -en la que Konko debe medir su agresividad, pues en un partido de competición hubiese sido expulsado-, solventó las acometidas de un Málaga enardecido por momentos que se fue desinflando ante un Sevilla que tardó en hacerse con el mando, pero que cuando lo hizo, ya no lo soltó. Y cuando se metió en el partido el Sevilla, poco antes de la media hora de partido, sacó argumentos mostrados de su juego rápido y combinativo, aunque menos profundo que otras veces por las bandas, entre otras cosas por las distintas características entre el titular ayer, Adriano, que combina más, y Diego Capel. Con éste en el campo, el Sevilla se creció en el mando, sobre todo a raíz del golazo de Renato, que empalmó un pase medido del almeriense. Y esa sensación de poder no se perdió ni con el carrusel de cambios. Jiménez ubicó a Duscher junto a Renato en lugar de Maresca y Romaric y el equipo, con una defensa distinta excepto David Prieto, no perdió el tono. Ése que sigue mostrando a una semana del inicio liguero. Textos extraidos del Diario de Sevilla
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