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Las operaciones de cirugía estética se han reducido un 50% desde el inicio de la crisis y las intervenciones quirúrgicas han pasado de obsesión a artículo de lujo.
No hay datos oficiales, pero los expertos calculan que alrededor de 300.000 personas pasaron por el quirófano en 2008 -frente a las 400.000 que lo hicieron en 2007- y que sólo 200.000 pacientes se enfrentarán este año al postoperatorio, según datos manejados por la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (Secpre).
La preocupación nacional por lucir una sólida y rígida masa corporal continúa entre las 'inversiones de primera necesidad', sin embargo, la financiación cotiza a la baja. "Los bancos han dejado de conceder créditos y la mayoría de las intervenciones requieren préstamos", explica Ezequiel Rodríguez, presidente de Secpre.
Pero entre las soluciones que barajan los cirujanos para minimizar daños y capear la crisis no se encuentran ni rebajas quirúrgicas ni ofertas de 2×1. "Somos profesionales. Puedes reajustar a la baja y prescindir de tus honorarios, pero el coste fijo de material, hospitalización y personal es innegociable", cuenta Víctor García, presidente de la Sociedad Española de Medicina y Cirugía Cosmética (Semcc).
Austeridad
Los cirujanos contemplan la austeridad como remedio provisional y la formación complementaria como solución definitiva. Una conclusión alcanzada tras analizar la relación de los pacientes con la estética en tiempos de moderación consumista. "España es un país de sol y la belleza, un capricho irrenunciable. Las mujeres se someten a liposucciones en vez de implantarse mamas, pero el ritual estético permanece, aunque sea a menor precio", puntualiza García.
Así, un gran número de clínicas especializadas en cirugía plástica han decidido especializarse en medicina estética -tratamientos sin cirugía- para suministrar liquidez al negocio.
La medicina cosmética no se ha resentido e incluso ha salido fortalecida de la crisis porque los precios son más competitivos y "las personas no quieren dejar de retocarse aunque ajusten el presupuesto", según Pilar Rodrigo, presidenta de la Sociedad de Medicina Estética.
El bótox y el colágeno le han robado protagonismo a los implantes y a la liposucción hasta que la banca reciba implantes monetarios y la silicona recupere su liderazgo nacional.
Intervenciones en adolescentes
Los menores de 16 años precisan del consentimiento de sus padres para someterse a una operación quirúrgica y los mayores de 16 podrían pasar por quirófano si se considera que tienen la suficiente madurez.
Sin embargo, los cirujanos plásticos desmienten de forma unánime que sea una práctica extendida y sostienen que el número de adolescentes que van a consulta "no llega al 1%" y las intervenciones se realizan para solucionar defectos físicos como "las orejas de soplillo o implantar una mama si se ha quedado atrofiada".
Información facilitada por Centro Médico Prada
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